De noche, cuando dormida
deambulan mis pensamientos
por borrascosos momentos
que hicieron nublar mi vida.
Recuerdo los sufrimientos
que me trajo tu partida,
dejándome sumergida
en el caudal de tus vientos.
Donde se vuelven violentos
huracanes en mi herida,
provocando un sentimiento
al que no encuentro salida.
Quiero matar el recuerdo
que en mis balcones anida
pero mi estúpido y lerdo
corazón, ese no olvida.
Y se mantiene en secreto
como un lobo en su guarida
mordisqueando un esqueleto,
lleno de carne podrida.
Y sus continuas mordidas
son el sabor de tus besos
saben a sangre y a sieso,
a mal amor y a deceso.
Has carcomido mis huesos
retorcido mis entrañas,
horriblemente me dañas
con tu rotundo desprecio.
Pero mi amor es tan necio
tan masoquista en exceso
que aún su dolor impreso,
sigue añorando tus besos.

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